Today's the day, I pray that we make it through...Con una frase del "Fall To Pieces" de mi antes adorada Avril Lavigne, quiero empezar la entrada. Una frase que me recuerda que hoy hace un año del peor día de mi vida.
Sé que todo el mundo ha tenido muchos días a los que ha calificado como "el peor...", pero lo cierto es que yo no. De veras. Por eso solamente cuando algo realmente destruye los cimientos en los que has asentado toda tu vida, creo que se le debe atribuir el título de "el peor día de tu vida".
Hoy hace un año que me quedé sin mi querido Jackie. Cuando has pasado casi 21 años de vida, junto a algo tan genial, adorable y bueno, algo que no se ha movido nunca de tu lado (y casi nunca de tu cama) y luego se va, la sensación que te invade es indescriptible. Uno de mis mayores problemas es que yo atribuyo los mismos valores entre personas y los animales. Algunos pensarán que es una locura, no lo sé, y a mí me da igual, pero así es. Para mí era como tener un hermano pequeño, algo más peludo (claro que sí), pero igual de pesado, y que además me daba calorcito en invierno y en verano... también me daba mucho calorcito. Y me encantaba. Era lo mejor del mundo. El mejor gato del mundo.
Pensé miles de veces en cómo me sentiría cuando él ya no estuviera y no acerté ni de lejos. Es terrible. Y lo más terrible es pensar que solamente ha pasado un año y que, siendo optimista, debo suponer que a mí me quedan muchísimos años de vida todavía. Y no sé ni cómo, ni cuándo demonios lograré superarlo.
Lo curioso de todo esto, es que el primer recuerdo que tengo de él en mi memoria, es también el primer recuerdo que tengo sobre mí. No logro recordar nada anterior al día en el que él llegó a mi casa. Yo estaba sentado en el suelo de mi salón y debería tener poco más de un añito. Posiblemente estaría jugando con cualquier tontería como un trozo de papel, cuando sé que llegó mi tía acompañada de una bolita de pelo muy blanquita entre las manos. ¡Qué blanquito era entonces y qué oscurito se pondría con los años! Dejó la bolita en el suelo, muy despacito, y maulló muy flojito... Ahí acaba mi recuerdo; Son sólo unos segundos.
El siguiente recuerdo que tengo en mi memoria es de bastantes años después. Simplemente es como si mi conciencia se hubiera activado justo en aquel momento, avisándome de que ése instante sería tan importante que merecía recordarlo toda la vida. Y así fué.
Es algo que no pienso olvidar jamás, de verdad. No me lo perdonaría.
Fly high, dear friend... y hasta siempre, Jackie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario